Un espacio para volver la mirada hacia nuestra propia experiencia
La Gestalt pone a la persona en el centro de su proceso, ofreciendo un espacio de presencia, escucha y aceptación desde el que poder acercarnos a lo que está sucediendo aquí y ahora.
A través de la autoobservación y la conciencia de la propia experiencia, podemos reconocer cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con lo que nos sucede. Poco a poco, podemos descubrir patrones que se han ido configurando a lo largo de nuestra historia y que continúan influyendo en nuestra manera de sentir, pensar y actuar.
¿Qué puedes encontrar en un proceso Gestalt?
Un espacio para parar, darte cuenta y escucharte.
La terapia puede ayudarte a reconocer tus necesidades, comprender tus formas de relacionarte y ampliar la capacidad de elegir cómo responder ante aquello que la vida va poniendo delante.
Desde una mirada respetuosa y compasiva, el proceso abre la posibilidad de integrar lo que somos, recuperar recursos y encontrar formas más satisfactorias y auténticas de estar en el mundo.
Un espacio para encontrarte con lo que está sucediendo y abrir nuevas posibilidades.

